Mediante el juego aprende a vivir y ensaya la forma de actuar en el mundo. Al
representar situaciones del mundo real: jugando a los papás, a los médicos, etc. va proyectando
sus conflictos y acontecimientos desagradables como medio de dominio, aliviando su ansiedad.
Va resolviendo sus propios problemas emocionales y empezando a controlar sus incipientes
sentimientos. Cuando el niño puede representar simbólicamente aquello que emocionalmente le
está afectando, logra superarlo
En el intercambio con el medio, el sujeto va construyendo no sólo sus conocimientos, sino también sus estructuras intelectuales. Estas no son producto ni de factores internos exclusivamente, ni de las influencias ambientales, sino de la propia actividad del sujeto. El autor establece tres tipos de juegos “de ejercicio, simbólico y de reglas” correspondientes a las diversas formas sucesivas de inteligencia “sensoriomotora, representativa y reflexiva”
sábado, 24 de octubre de 2015
Recuperemos Lo Perdido
Recuperemos Los Juegos Perdidos
Las creencias se pierden, pero no el juego; este perdura con los siglos gracias a que la
infancia constituye la sociedad humana más conservadora, depositaria de las costumbres que
abandonan los adultos. Es curioso pensar que muchos juegos realizados hoy por nuestros hijos
son los mismos que practicaban príncipes y nobles en épocas remotas. Se jugaba en familia,
entre vecinos y compañeros como una modalidad no sólo de ocio sino de participación
comunitaria.
Aprende a Vivir Jugando
Aprendamos Jugando
Recuperemos por un momento nuestra infancia, siempre viva y presente para poder
entender mejor el juego como una proyección de nosotros mismos, como conquista personal
para llegar a ser lo que uno es, al entrar directamente en contacto con los elementos de la
naturaleza: el aire, el agua, la tierra y el fuego.
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